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¡Aguante la Tonia!
Talk Show
Actúan:
Tonia Casal: Conductora del programa
Julieta: Invitada.
Tatiana: Invitada.
Sergio: Invitado.
Clodomira: Invitada.
Señoras y Señores: (Público en las tribunas.)
Vecinas y vecinos: (Testimoniantes.)
Cuadro I.
(En un estudio de televisión, un Talk Show con tribuna y todo.)
Tonia: ¡Buenas, buenas, buenas, buenas tardes tribuna!...
Tribuna: ¡Buenas tardes, Tonia!...
Tonia: Hoy les voy a presentar una historia de vida para chuparse los dedos, señoras y señores. Imagínense. Yo contrato a una chica para que me cocine y me haga la limpieza de la casa y resulta que esta chica, que no es realmente una chica porque es un travesti, se me pianta con la esposa de mi propio hijo.
Tribuna: ¡Ooohhh!...
Tonia: ¿Qué le digo yo a mi hijo cuándo vuelva del trabajo?
Tribuna: ¿Qué, Tonia? ¿Qué, Tonia?
Tonia: “Nene, adivina”. “Tu mujer se fugó con la doméstica”.
Tribuna: ¡Ooohhh!...
Tonia: “Y la doméstica no se llamaba Tatiana”. “Se llamaba Arturo”.
Tribuna: ¡Ooohhh!...
Tonia: Pero quiero ir conociendo cada una de las piezas que hoy llegaron a nuestro desarmadero de la vida, ahora, señor Delpozo.
(TAPE.)
Clodomira: Yo estoy todo el día fuera de mi casa porque trabajo de la mañana a la noche en tres lugares diferentes. Mi marido y mi hijo también trabajan todo el día.
La única que no hacía nada en la casa era mi nuera pero por otro lado era mejor que no hiciera nada porque no sabía hacer nada.
Así fue que tuve la feliz idea de contratar a una muchacha para que me cocine y me limpie. Al principio yo no me di cuenta que Tatiana era un travesti.
Como vino con excelentes referencias laborales yo la contraté y le confié lo más sagrado que tengo que es mi propia casa.
Un buen día, cuando llego del trabajo me encuentro con una nota en la mesita del living, dónde Tatiana me confiesa que no se llamaba Tatiana, sino Arturo y que hacía abandono voluntario del trabajo porque se fugaba con Julieta; la esposa de mi hijo Sergio.
Tonia: Recibimos con un fuerte aplauso a Clodomira que ha tenido la valentía de llamarnos para contarnos su historia de vida, señores y señoras. (Entra Clodomira.)
Y ahora quiero conocer a Sergio. Sergio es el infortunado hijo de Clodomira. El ex marido de Julieta, la chica que se fugó con el travesti, señoras y señores.
Tribuna: ¡Ooohhh!...
(TAPE.)
Sergio: ¿Y yo que te puedo decir? ¡Que soy terrible guampudo te puedo decir! ¡Peor que un guampudo soy yo! Porque que tu mujer se te vaya con otro hombre vaya y pase pero que se vaya con un travieso me pasa a mí nomás. (A la cámara. Llorisqueando.)
Julieta. Pensalo dos veces, Julieta. Tres veces igual pensalo pero no me dejes regalado con la sociedad en su conjunto. Vos conoces a los muchachos de la esquina no me podes hacer esto, Julieta... Yo te juro que si vos volves yo me pongo los dientes postizos y te digo palabras de amor todas las noches.
Tonia: Y en el desarmadero de la vida recibimos con otro fuerte aplauso a Sergio. (Entra Sergio.) ¡Qué enamorado que está Sergio, señoras y señores! Cuando alguien está tan dispuesto a perdonar, a olvidar, a decir borrón y cuenta nueva y a ponerse los dientes postizos; es porque está definitivamente enamorado, no sé si me explico.
Clodomira: (A Sergio que se ha sentado a su lado.) ¡Ni te vayas a pensar que esa mugrienta me va a volver a poner un pie en la casa!
Sergio: ¿Pero vos que querés? ¿Querés mi felicidad o no querés mi felicidad?
Clodomira: ¡Yo no puedo creer que seas tan guampas chatas!
Sergio: Cada uno es como es, mamá. ¿Por qué todos tenemos que ser como vos? Ya jedés mamá, ya jedés.
Tonia: Mientras ellos se ponen de acuerdo nosotros vamos a conocer el testimonio de Julieta. La ex mujer de Sergio. La que lo cambió por un travesti, señoras y señores.
(TAPE.)
Julieta: Ustedes me van a disculpar pero yo no voy a recibirlos y mucho menos a contestar ninguna de sus preguntas. Desde ya les aclaro que tampoco pienso ir al programa de porquería ése. Si lo que ustedes quieren es conventillo yo no les voy a dar el gusto. Eso de andar ventilando las cosas íntimas por televisión no va conmigo.
Aparte yo con esa gentuza no pienso volver a cruzarme nunca más en la vida. Así que ya les digo. Si buscaban rating vinieron al lugar equivocado. (Portazo.)
Tonia: Fuerte el aplauso para Julieta, señoras y señores. (Entra. Sergio también aplaude.) Realmente tuvimos que hacer un gran esfuerzo de producción para convencer a Julieta de que viniera a participar en el programa.
Clodomira: Ah, sí. Eso es lo que tiene. Ella es difícil de convencer.
Sergio: (A la madre.) ¿Y a vos quién te dio la palabra? ¡Vos no te metas en lo que no te importa!
Clodomira: ¿Vos te crees que yo vine para quedarme callada? ¡Qué esperanza, m’ijito! ¡A mí me van a tener que escuchar!
Sergio: ¡Ya jedés, mamá! ¡Ya jedés!
Tonia: Mientras ellos intercambian sus respectivos puntos de vista, nosotros vamos a conocer a Tatiana. Tatiana es la doméstica que terminó por llamarse Arturo. Un trabuco era la doméstica de ésta familia, señoras y señores.
Tribuna: ¡Ooohhh!...
(TAPE.)
Tatiana: ¿Qué hacés, Tonia? Estoy recontra orgullosa de estar en tu programa, mi negra. La Julieta no quería ir, no había negro que la convenciera, pero yo le dije: “agarrá esos 500 pesos que te ofrecen y arrancá con fuerza porque sino te vas a tener que buscar un laburito”. La duda que me quedó, Tonia. ¿Eran 500 pesos para ella y 500 pesos para mí o nos teníamos que dividir 250 para cada uno? (Pausa, como esperando una respuesta.) Ah no, mi negra. Yo no puedo dejar el laburo para ir a la televisión a darte una conferencia de prensa. (Otra pausa.) ¿Cuánto?... Bueno dale, mandame un taxi que salgo como pedo para el estudio.
Tonia: ¡No lo puedo creer! ¡Con ustedes, Tatiana, señores y señores! (Aplausos y entra Tatiana.) ¡Pero miren lo que es esta mujer, señoras y señores!
Clodomira: ¡No es una mujer, Tonia! ¡Pedile que te muestre la cédula o hacele la otra comprobación y vas a ver que le cuelga un racimo de huevos!
Tonia: (A cámara.) Rapidito nos vamos a un corte y enseguida volvemos al desarmadero de la vida, señoras y señores.
(Al unísono con la tribuna.) ¡Aguante la Tonia!
Cuadro II
(Al comenzar este cuadro, todos los participantes hablarán al mismo tiempo, superponiendo los parlamentos que están en letra más chica. El parlamento de Tonia tratando de poner orden se irá distribuyendo sobre la confusa conversación.)
Clodomira: A mí no me van a tapar la boca, ¿qué se piensan? No me hace callar mi marido me van a hacer callar ustedes. Lo único que faltaba. (A Julieta.) Y vos callate perra porque si yo me levanto de acá no va a ser linda para vos.
Mugrienta. Haragana. Que ni los calzones te lavabas. A ver si por lo menos me pagas la cuenta que me dejaste en el almacén.
Resulta que yo deje de fumar porque no me puedo bancar el cigarro y te voy a andar pagando los vicios a vos. Mirá que lindo. Atorranta. Sin vergüenza. Eso es lo que sos. Yo te vi la cara de zorra ni bien este tarado te metió en mi casa. Si no te saque de los pelos y te puse patitas en la calle fue por respeto a mí propio hijo. ¿Vos te crees que yo no sé que también me lo quisiste levantar a mi marido? Pero te chocaste con el horcón del medio, mi querida. Mi marido sería incapaz de revolcarse con una tarada como vos. Mírenle bien la cara, señoras y señoras. Memoricen el rostro de esta arpía destructora de hogares que el día de mañana se les puede meter en sus casas y en sus vidas porque ella vive de eso, señoras y señores. Yo voy a ir a la imprenta para que me hagan afiches con la cara de ella y los voy a pegar por todos lados para que ésta podrida no vuelva a traicionar la confianza de la gente decente. Ya vas a ver. No sabes con quién te metiste...
Sergio: Mamá, nadie te quiere hacer callar, pero vos tampoco podes pretender agarrarte todo el programa para vos. ¿Y que necesidad tenés de andar insultando? ¿Vos no podés hablar civilizadamente? Acá nadie te faltó el respeto no tenés porque ser tan yegua, mamá. (A Julieta.) Perdonala, Julieta. Es la calentura del momento pero ya vas a ver que en dos o tres días se le pasa todo. Vos la conoces. Por la cuenta del almacén vos no te hagas ningún problema que yo me encargo de todo. (A Tatiana.) Y mirá que yo a vos no te guardo rencor, Tatiana. Lo único que te pido es que me devuelvas a la Julieta. ¿Vos para que la querés? Te hubieras ido con mi padre no con la Julieta. Mirá que todavía lo podemos arreglar a eso. Papá estaba chocho con vos. Siempre decía que nunca nadie le había cocinado mejor que vos. ¿Verdad Julieta que papá siempre decía que la Tatiana era mejor que una mujer? Julieta, volvé. Volvé, Julieta... yo sé comprender que un mál paso cualquiera da en la vida y en lo que a mí corresponde estoy dispuesto a pedirte perdón de rodillas, Julieta. Vos no tenés culpa de nada. Si vos te fuiste de casa es porque yo te hice algo. La culpa es mía, ¿me entendés? Yo te falté a vos así que pedime lo que quieras que yo te lo voy a dar, mi reina.
Julieta: Tonia, si esta mujer no se calla yo me levanto y me voy para mi casa. (A Clodomira.) Yo a usted no la interrumpí en ningún momento por lo tanto le pido que me deje hablar y que me escuche con el mismo respeto con el que yo la escuche a usted. Primero. Primero que nada le voy a pedir que no se vuelva a dirigir a mí persona en esos términos. Segundo, le aclaro que yo no me voy a poner en su nivel. Yo acá vine a debatir con argumentos no con insultos ni provocaciones. Tampoco se piense que por ser una persona educada yo me voy a dejar pasar por arriba. Usted es muy de andar pasándole la factura a los demás como si no le debiera nada a nadie. ¿Quién le va a pagar a la Tatiana todos los beneficios laborales que generó limpiándoles la mugre a todos ustedes? Y de su hijo no quiero hablar mire. Así que no me busque la boca porque se puede llevar una sorpresa. Yo no pensaba venir al programa, señoras y señores. Me niego rotundamente a discutir este tipo de cosas en la televisión.
Pero después me puse a pensar. Yo no tengo nada que ocultar. Además no voy a permitir que esta gentuza me someta al escarnio público y yo muy cruzadita de brazos en mi casa. Por eso vine. Aunque pensándolo bien, Tonia, ella está reconocida como la conventillera más grande del pueblo. ¿Quién le puede creer una palabra?
Tatiana: (A Clodomira.) ¿Y a mí quién me arregla la hernia de disco que me hice cuándo usted me mandó a correr el ropero y el armario? Mire que si yo me presento en la caja y le hago la denuncia me le puedo llegar a quedar hasta con la casa, no sé si sabía. Yo la semana que viene me tengo que hacer operar de las caderas y no puede ser que me tenga que presentar en un programa de televisión para reclamar lo que me pertenece en buena ley. Después cuando aparece en los informativos que un travesti mató a una vieja de un hachazo en el medio de la frente la gente dice: a esos degenerados tendrían que matarlos a todos, ojalá que se pudra en la cárcel, ya le van a dar su merecido. Pero quién se pregunta ¿cómo sería la vieja? ¿Qué le habrá hecho la vieja para que el trava le de un hachazo en la cabeza?
Pero si hubieran conocido a la vieja. Si hubieran sido explotados y maltratados por la vieja yo les puedo asegurar, señoras y señores, que hubieran cambiado de opinión.
Tonia: Así yo no puedo seguir con el programa... Ah, no, no, no... Cállense un minuto por favor, me van a volver loca... Pero, ¿qué es esto?... Les estoy pidiendo silencio y pareciera que mi persona no existiera acá... Un poco más de respeto, por favor. Acuérdense que soy una diva, una diosa, una transgresora... Así no nos vamos a poder entender. Es la última vez que les digo. No hablen todos al mismo tiempo...... (Hablando fuerte. Autoritaria.) Se callan la boca o se va cada cuál para su casa sin cobrar un mango. (Abrupto silencio total. A la cámara.)
Aquí estoy de nuevo. Gracias por esperarme. Volvemos al desarmadero de la vida, señoras y señores. Hoy tenemos un programa fuerte, tengo que reconocerlo. Pero créanme que comparado con su homónimo argentino, este programa es un curso de educación a distancia, señoras y señores.
Pues bien. ¿Qué pasa por las cabecitas de estas cuatro personas que no logran recomponer sus vidas después del suceso relatado?
Tribuna: Merca... vino... caca... pasta base.
Tonia: Julieta. Convengamos en que no todos los días una mujer deja a su marido porque se enamora de un travesti. ¿Qué fue lo que te sedujo de Tatiana?
Julieta: Que se llamaba Arturo.
Tonia: Nombre bien de macho.
Clodomira: Ah, sí. Un machote bárbaro.
Sergio: ¡Callate mamá! ¡No seas ridícula! ¿Vos que sabés de travestis?
Julieta: A mí lo que me sedujo fue el juego de la doble identidad, Tonia.
Tonia: (Asombrada.) ¡Wow, mamita!
Sergio: (A su madre. Embobecido.) ¿Viste que inteligente que es, mamá? ¿Viste que parla que tiene?
Clodomira: ¡Callate, tarado! Yo también sé hablar en difícil, ¿qué té pensás? Pero a esta sucia le parlo en el lenguaje del barrio nomás le parlo.
Tonia: (A Julieta.) ¿Y para decirlo en criollo a eso del juego de la doble identidad? Para que lo entienda todo el mundo, mi amor. Para que tu drama le llegue por igual a un filósofo que a un quinielero.
Clodomira: Lo que la sedujo a esta grandísima inútil, sucia y haragana, es que el muchacho éste hace todas las cosas de la casa como si fuera una mujer.
Tatiana: ¡Soy una mujer! ¡Una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre! ¡Eso es lo que soy!
Clodomira: ¡Bajate los calzones a ver! (Se para amenazante.) ¡Bajate los calzones y vamos a ver que tipo de mujer sos vos!
Tatiana: ¡Preguntale a tu hijo a ver que tipo de mujer soy yo! Sergio: (Sergio se agarra la cabeza.) ¡NNNooo!...
Clodomira: (Sacando un arma de la cartera.) ¡Yo no voy a esperar hasta el cuarto bloque para vaciarle el cargador al prostituto éste!
Tonia: ¡Ay! ¡No!. ¡Me muero! ¡Seguridad!. ¡Security!. ¡Security!.
(Con una técnica de defensa personal, Tatiana le saca el arma a Clodomira y la reduce. Apuntándole a la cabeza, como si la tomara de rehén.)
Tatiana: Yo lo único que quiero es que esta vieja me pague lo que me debe. Yo trabajé cuatro meses en la casa y ella me debe salarios impagos, aguinaldo, licencia y salario vacacional del período trabajado. A las horas extras que yo hacía con el hijo no se las reclamo. Pero que no sea mala y que me pague lo que me debe, Tonia.
Tonia: (A Tatiana.) Tranquilizate, mamita. No hagas una locura de la cual te puedas arrepentir por el resto de tu vida. (A la cámara.) Usted por las dudas no se pierda ningún plano, señor Delpozo... (A Tatiana, que sigue manteniendo a Clodomira de rehén.)
Tatiana, si vos no le hubieras quitado el arma a ella, de acá te sacaban directamente para la morgue. Ella realmente te quería vaciar el cargador a vos. Lo vi en sus ojos. Menos mál que te supiste defender porque esto pudo haber terminado en una verdadera tragedia, mamita... (A la cámara.) Pero ahora se invirtieron los roles, señoras y señores. Ahora es Tatiana quién detenta el poder y de ella depende ajusticiar o perdonar a Clodomira. Sea cuál sea su decisión, nosotros no somos quienes para juzgarla. (Relatando en voz baja, creando suspenso.) Momentos cruciales como nunca antes hemos vivido... Tranquila, Tatiana. Vos tomate tu tiempo mira que nadie te apura, mi vida.
Mientras tanto vamos a las preguntas de la tribuna, señoras y señores.
Señora 1: Yo le quería preguntar a este chico de Sergio. ¿Cómo podés permitir que un travesti le esté apuntando a tu madre con una pistola en la cabeza? ¿Cómo te podés quedar ahí sentado como si no pasara nada?
Sergio: ¡A mi no me quiera meter en puteríos, doña! ¡Yo vine porque me invitaron y porque quería salir en la tele, nomás!
¡A mí no me pagan un peso para estar sentado acá, mucho menos para ponerle el pechito a las balas!
Señor 1: ¡Pero es tu madre, chavón! ¿Necesitas que te paguen para salir en defensa de tu propia madre?
Sergio: ¡No seas malo, hermano! ¡Dejate de dar manija!
Señora 2: Julieta. ¿Vos estabas realmente enamorada de Sergio? ¿Cómo le pudiste hacer eso a este pobre muchacho?
Julieta: En una época yo fui muy feliz con Sergio. Yo lo dejé porque desde que consiguió laburo se volvió tan machista. Un tirano se volvió. Me hacía levantar a las siete de la mañana para que le cocinara algo para llevar porque no volvía en todo el día a la casa. Tenía que prepararle el mate, aprontarle el bolso y después ni se imaginan lo que me costaba dormirme de nuevo, señoras y señores. ¡Y cuando volvía de noche todo sucio, sudoroso y fatigado! ¡Había que ver la mugre que traía en esa ropa!
Sergio: (Implorando.) ¡Te juro que no lo hago nunca más, Julieta! ¡Si vos te volvés conmigo yo te juro que la hago levantar a mamá!
Julieta: (A Sergio.) Yo a vos te quise empila, Sergio. Si algún día me va mál en la vida yo te aseguro que no dudaría un segundo en llamar a tu puerta y caer en tus brazos.
Clodomira: (Aún retenida por Tatiana.) ¡Vos me golpeas la puerta y te vas a caer pero del piñazo que te voy a meter en la jeta!
Sergio: ¡Qué te tiró, mamá! ¡Te están por cagar a balazos pero vos no le aflojas ni abajo ‘el agua! ¡Ya jedés, mamá! ¡Ya jedés!
Tonia: Tatiana, no tenemos todo el día, mi cielo. Vas a tener que tomar una determinación con respecto a la vida de esta mujer y nosotros te apoyamos en todo, mamita. Lo que necesites. Abogados, Psiquiatras... favores en la cárcel, protección, celulares, cigarritos, etc.
Tatiana: (Liberando a Clodomira.) Que la vida se encargue de ella, Tonia. Se la entrego a los leones para que se la coman cruda. Yo no me voy a ensuciar las manos con tan poca cosa, señoras y señores.
Sergio: (A Tatiana.) Pero vos naciste para arruinarme la vida, hermano. Primero me robas a mi mujer y ahora le perdonas la vida a mi madre.
Clodomira: (Masajeándose el cuello y tosiendo.) ¡Este programa es una salvajada, Tonia! ¡Yo a vos te voy a denunciar ante los organismos internacionales de derechos humanos por falta de garantías y por incitación a la violencia!
¡Bien dicen que esta es la típica televisión basura pero igual me voy a quedar hasta que termine el programa! (Se vuelve a sentar.) ¡A mí no ve van a correr así nomás!
Tonia: Pero si ni tu propio hijo te quiere, mamita. ¿Vos escuchaste lo que dijo Sergio recién?
Él quería que Tatiana te borrara del mapa. Se ve que vos no sos ningún trigo limpio, Clodomira. No lo digo solo yo. Veamos que opinan los vecinos de Clodomira, señor Delpozo.
(TAPE.)
Vecina 1: ¿La Clodomira? Es muy trabajadora pero es mala como ella sola también. Yo ahora hace tiempo que no me peleo con ella pero hemos tenido cada agarre que tiembla todo el barrio. El marido se mama y no hay quien lo aguante de atrevido. Ahora metieron un travesti para la casa y nosotros ya estamos juntando firmas porque no hay derecho. Este barrio está lleno de criaturas inocentes.
Vecina 2: ¡Terrible yogur la Clodomira! Yo estuve en la comisión de vecinos con ella pero me retiré porque no te dejaba meter un bocadillo. El marido es un salame y al hijo le gusta la banana. Si no que me contesten porqué contrataron a un travesti como doméstica habiendo tantas muchachas buenas y trabajadoras en el barrio. ¿Ustedes no les podrán hacer una cámara oculta a ellos?
Almacenero: A mí no me parece que sean tan mala gente como dicen en el barrio. Ahora la señora está un poco atrasada con la libreta pero no por eso voy a decir que me quedaron debiendo.
Lo único que a mí me molesta es que cuando tienen plata van a comprar a otro lado. Y eso está mál. Si no me pueden pagar lo que me deben por lo menos que me vengan a gastar las chirolas acá.
Vecino 1: El marido es una buena persona. Hay quienes dicen que fue ella la que lo llevo a la perdición. Él empezó a tomar cuando ella empeñó los títulos de la casa para irse a timbear al casino. El hombre ya estaba jubilado y se tuvo que poner a trabajar de nuevo para recuperar los títulos de la casa, no ve que no tiene gollete...
Vecino 2: (Pañuelo en la cabeza, con una botella de vino. Alto terraja.) Yo soy amigo del Sergio, soy yo. Somos de la barra de la esquina con el Sergio. ¿Qué te pasa, loco? La Julieta es una hipócrita a la hipotenusa... Pero de la Julieta mejor no hablamos porque me pongo loquito, me pongo. Yo le dije a la madre del Sergio. Esta mina no me gusta para él. Tiene una mirada superflua, le dije. La verdad, no me convence para nada... ¿Y que pasó?... Lo que decía papá. La mina se le rajó con el trabuco dejándolo en evidencia al pobre Sergio. ¿Ahora quién le repara el daño moral que le hicieron? ¿Quién le restaura la imagen frente a la sociedad? Quién le devuelve la dignidad, quién le devuelve...
Tonia: (A Sergio.) ¿Y vos que pensás hacer, papito? Mudarte de barrio, cambiarte la cara, pintarte el pelo, ponerte lentes oscuros, engordar unos kilos para que no te conozcan...
Sergio: Yo ni loco me voy del barrio, Tonia. Por mí que me griten lo que quieran. Yo con libertad no ofendo ni temo, ¿viste? Además yo tengo la esperanza de recuperar a la Julieta. Si Romero y Julieta fueron los dos amantes más conocidos de la historia, el Sergio y la Julieta no se van a quedar atrás, Tonia.
Clodomira: (A Sergio.) Andá pensando como vas a sacar tus cositas porque a partir de esta noche no me dormís más en la casa.
Se apronta su ropita, organiza sus petates y si lo he visto no me acuerdo.
Sergio: Yo no me voy nada, que me voy a ir. ¿Vos te crees que yo no sé que a la casa me la dejo la abuela Cardelina para mí? La casa que vos perdiste en la ruleta era mía. Ni te pienses que me voy a ir. Vos te vas a tener que ir cuando yo recupere los títulos.
Julieta: (A Sergio.) Ese día llamame que por lo menos voy a festejar.
Tatiana: (A Julieta y Sergio.) A mi no me van a dejar afuera de los festejos me imagino.
(Se repite la misma superposición de parlamentos.)
Clodomira: Ustedes van a festejar pero atrás de las rejas van a festejar ustedes. Por suerte todo el barrio sabe que son unos depravados. Yo no entiendo como vos pudiste haber salido así, Sergio. A vos nunca te falto nada. ¿Te falto algo alguna vez? No me digas que no te dimos amor porque te meto una bofetada que te bajo los pocos dientes que te quedan. Porquería. Desdentado. Está bien que te levanten en las guampas después de todo. Lo que soy yo ni te pienses que voy a volver a dar la cara por vos. Ni que te haga un churrasco me pidas. Vas a tener que aprender a poner el despertador y levantarte por tu cuenta porque yo no te voy a tirar más el balde de agua fría.
Sergio: Pero callate la boca, mamá. ¿Siempre me vas a cortar el mambo? ¿Cuándo me vas a permitir desprenderme de tus polleras maternas, mamá? Vos tenés que entender que ya no me podes gobernar la vida, mamá. Si vos no me dejas volar yo tengo que luchar para liberarme. Quiero emprender el vuelo, mamá. Callate te lo pido por favor. Ya jedés mamá, ya jedés. (A Julieta.) Julieta no me cortes las alas. Julieta volvé. Yo te juro que largo el laburo y nos dedicamos a pasar todo el día en la camita, mirando “intrusos”, como antes. Si vos no querés que yo me junte con los vagos de la esquina te juro que no los hablo más, Julieta.
Arturo: (A Clodomira.) Yo a usted la voy a mandar presa por evasora, vieja impositiva. Mire que a mí con las leyes no me gana nadie. Yo conozco mis derechos y pierda cuidado que la voy a seguir hasta abajo de la cama para que me pague lo que me debe. Yo le habré perdonado la vida, pero una deuda en pesos uruguayos pierda cuidado que no le voy a perdonar. (Se para.) A mí me va a tener que pagar hasta el último peso.
Julieta: (A Tonia.) La verdad que tú programa me deja mucho que desear, Tonia. Yo no entiendo como te podes divertir y comer encima de tantos cadáveres. Yo te voy a agradecer que me pagues los 500 pesos que me prometieron y me voy a retirar porque te juro que este ambiente no es para mí. (Se para.) Yo acá te traje el certificado medico que dice que soy hipertensa de modo que te voy a pedir que me liberes de este calvario.
Tonia: Yo no creo que esta historia tenga un happy end, señoras y señores. Todos hablan al mismo tiempo... Ah, no. Así no se puede entender nada. (A los participantes.) Lo único que están consiguiendo es crearnos más confusión de la que tenemos.
Eso fue lo que le paso al ser humano en la torre de papel... El pecado original. (A la cámara.) Es como si les hablara en etíope. Muchas gracias por elegirme, por admirarme, los quiero, un besote, no puedo vivir sin ustedes, señoras y señores.
(Al unísono con la tribuna.) ¡Aguante la Tonia!
HAPPY END
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